El primero de Mayo es el día de todos los que debemos levantarnos todos los días para ir a trabajar y ganarnos el pan y porque no decirlo... el combustible de cada día.    La pregunta era que hacer y donde.     Cada vez que hay que decidir donde ir se nos viene a la memoria lo bien que lo pasamos en salidas anteriores y sin lugar a dudas, una de las mas memorables fue el año paso en Ritoque en las Cabañas Ensueño.   Pues partimos el sábado en la mañana rumbo a la Shell de la 68 al encuentro del grupo. 

 

Esta salida prometía mucho pues tendríamos a Raúl quien seguramente entraría a las dunas en la Hyundai Santa Fe y un nuevo acompañante, Cristian y su familia en una Chevrolet Blazer.   Partimos medios descoordinados producto de la emoción y el nuevo invitado se nos adelanto, pensando que se había quedado atrás.    A 130 Km./h rápidamente se alejo de nosotros y luego de manejar un buen rato la preocupación comenzó a sentirse.  ¿Donde esta la Blazer?  Pasado Casablanca descubrimos que nuestros nuevos amigos iba a la altura de Lo Vásquez, imprimiendo cada vez mayor velocidad tratando de darnos alcance.   Alertados de que iban adelante y no atrás logramos reunirnos luego de unos 15 minutos mas de manejo.   La siguiente parada era parte del itinerario y fue programada para abastecernos de unas ricas empanadas de mariscos de esas que venden en Con Con.   Luego de las compras comenzó lo entretenido... la Blazer no quiso partir...  y cual gacelas nos dispusimos a demostrar nuestros mejores conocimientos de mecánica para poderla echar a andar... luego de mas de 30 minutos y tras haber conseguido un buen punto de contacto para la masa logramos que partiera... pero... se nos habían enfriado las empanadas.

 

No importa...recalentadas quedan mejor.   Una vez en las Cabañas preparamos un rápido almuerzo para salir raudos a las dunas.   De novatos tomábamos muchas precauciones y cuando comenzamos a salir con amigos menos experimentados nos preocupábamos mas de las recomendaciones y de organizar la caravana para evitar problemas.      El exceso de confianza nos jugo una mala pasada que pudo tener muy serias consecuencias.   Cruzado el río dimos rienda suelta al acelerador y no nos preocupamos de nuestros invitados, se nos olvido que al entrar a la dunas la adrenalina nos inunda y no nos inhibe el sentido de la prudencia.   Así pues, Raúl nuestra mas reciente adquisición, entusiasmado con el acelerador subió hasta la parte alta de la primera duna sin detenerse en el cuchillo, pegándose un vuelo de película que casi lo dejo dejo techo abajo, si no es porque la altura de la Santa Fe ayudo a evitar que se volcara.     Después de pasar el susto y analizar la situación vimos que no solo salto sino que además lo hizo en diagonal al cuchillo agregándole una mayor cuota de terror.    Tratamos de continuar pero la rueda delantera derecha de la Santa Fe se negó y desmonto.   Con la perspectiva de los días creo que el desmonte partió con el salto anterior y fue simplemente ayudado por la inclinación de la duna cuando trato de retomar la ruta.   Tras aplicar, pala, gata, tabla y todos los artilugios de rigor volvimos todos a la ruta.

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Partimos suave y cerca de las cabañas para darle tiempo a todos de relajar el pie.  Rápidamente vimos lo bien que andaba la  Blazer, que con su motor V6 lo que menos le faltaba era fuerza.  Siempre he pensado que son un buen 4x4 y que tal vez sus únicos pecados son la falta de altura y ese engendro sobre el cual  Chevrolet, aquí en Chile, monto el winche restándole preciosas pulgadas de ángulo de entrada y además bajando un poco el frente producto del peso.

La ruta prosiguió y a medida que avanzaba la tarde nuestros amigos conocían mas y mas sus maquinas tomando cada vez mas confianza.   Así llegamos a la zona del salto, una duna con una pendiente importante y con una planicie previa que permite tomar gran velocidad para subir.    Aquí se nos descarrilaron los invitados nuevamente, dando un espectáculo del cual solo logramos filmar a la Blazer en pleno vuelo.

Ya era mucha adrenalina por un día y además el hambre arreciaba.  De regreso en las cabañas el sonido del carbón chisporroteando y los primeros aromas relajaron el cuerpo y activaron las ganas de compartir las aventuras del día y las historias pasadas.   Como si fuera un rito, fuimos repitiendo a nuestros invitados nuestros Raids mas memorables, nuestras vacaciones juntos,  nuestras locuras, nuestros proyectos y el porque nos gusta esta actividad media rara para algunos, loca para otros.

Al termino de un excelente asado preparado por Cristian y de decenas de historias y anécdotas, despedimos a nuestros invitados quienes partían de regreso a Santiago.   Ojala que contentos y con la convicción de haber encontrado nuevos amigos.

Del día 2 no les contaremos nada, pues será parte de las memorias y anécdotas que engrosaran nuestro baúl de "Los buenos recuerdos"  esos que atesoraremos para contarlos algún día con la pasión de un Jeepero.


Fecha de la última actualización:  03-07-2007

 

Celebrando el Día del Trabajo en Ritoque