Sorprendente,
pasadas las 8 de la mañana se rompe silencio matutino por el trino del
celular, un par de instrucciones adicionales y en menos de una hora, casi
puntualmente, estamos en el punto de encuentro.
Surgen las presentaciones de rigor, observamos una digna maquina que iríamos
a probar. Un Land Rover Discovery, TDI.
La familia Canepa la conformaban Pepe, Carmen gloria y el discreto piloto,
en el Montero re100 ajustado. De los Zapata sólo acudieron los machos y como
en los viejos tiempos en la tatareta roja, como copiloto invitado, quien
relata.
El Lan Rover era dirigido por Alejandro O'Ryan, Sra. e hija.
Con un sutil estimulo, Gargui nos invitó a suspender la conversación e
iniciar la marcha. El viaje fue rápido, salvo que entre la ruta de las
Palmas y Con Con, aun hay trabajos y desvíos que provocaron la impaciencia,
del Montero driver, más aun cuando debió tolerar que su familia solicitara
una pasada a pits. Impedidos de comprar empanaditas nos dirigimos al acceso
al campo dunar.
En la entrada encontramos a un viejo amigo de los trepas, Pato Suárez, quien
esta vez probaba un nuevo maquinon, un trooper con V8, levante, etc.,
demasiado sofisticado para entenderlo o explicarlo, a quienes no hace mucho
descubrimos las bielas.
Así con la ayuda del medidor de presión
de Pato, se rebajó neumáticos y tras un pequeño vadeo estábamos listos para
surfear sobre la arena.
Cosa curiosa, las dunas lucían inmaculadas, por algún fenómeno que
desconocemos no había huellas y en todo nuestro día de jeepeo intenso solo
vimos cuatro maquinas, o sea éramos el grupo mas numeroso. Un par de
trepadas obligaron a atacar al primer tentempié y buscar el lugar del asado
para dejar a las señoras, mas motivadas por disfrutar de la lectura y del
sol, que por verse afectadas por los desniveles del terreno.
En la ruta el Landrover se comportó de manera destacable, mostrando un
excelente agarre y estabilidad, siendo escasos los obstáculos que debió
evitar. Muy buena maquina. Una vez saciada nuestra sed de adrenalina,
nos dirigimos a disfrutar de nuestro asado, realmente buena selección de
cortes y mostos, permitió un ameno coloquio. Superada la siesta de rigor,
habito arraigado en el grupo, por nuestro amigo Panchito.
Reiniciamos la ruta, algunos sube y baja, y la destreza de los pilotos,
estimularon a las damas a utilizar un lenguaje poco habitual. El
regreso fue rápido y seguro, raya para la suma, casi un jeepeo como los de
antes, solo faltaron los que no llegaron.
.........VER
VIDEO AQUI !!
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