La partida fue en grupos, ya que el Doc solo
soltóo el bisturíi pasado el medio
dia, asi que con Manolo
partimos con la calma que nos caracteriza y con la falta del estimulo de aquel
mas ansioso.Luego de instalarnos en las cabañas,
comernos unas empanaditas y descansar un rato, partimos a peinar las dunas,
habíamos dado un par de vueltas cuando apareció en la radio el Doc. Volvimos a
las cabañas a su encuentro y finalmente cerramos el día en las dunas esperando
el crepúsculo.
En la noche chachareamos hasta tarde y compartimos el rico
asado, por cierto después de haber visto el final de la teleserie. Fue entonces
cuando acordamos extender nuestra estadía hasta el Domingo.
Al día siguiente de madrugada como a las 12 partimos en
busca de la V8, las dunas y trepadas fuero progresivamente complicando el
avance, pero los chóferes y sus maquinas cada vez mostraban una mejor fusión.
Así llegamos a la V8 y sin mayores tropiezos hicimos
cumbre. Se marcó en e GPS y se continuo dibujando en la arena una tenue huella
que el viento borraba rápidamente. Durante nuestro recorrido apareció en la
frecuencia otro trepa, era Fernando y el Gian quienes andaban en Jardín del Mar
visitando cumpliendo con otros compromisos, en la voz de ellos se escuchaba sus
ganas de jipear.
Al llegar a las cabañas, La Moni con la Tami tenían la
mesa puesta y la comida caliente, por lo que los jeeperos guardaron silencio por
algún rato para recuperar fuerzas, ya que a esas alturas había apetito.
La tarde fue de los niños, finalmente sus reiteradas
solicitudes fueron acogidas y partimos todos en la Tatareta de Mangolo a andar a
caballo por la playa.
La noche se prestó para recordar las andanzas del día y
recordar historias. Hasta que el cansancio nos venció.
El Domingo en la mañana, luego de un reponedor y colectivo
desayuno se emprendió el regreso a casa.
A los que no fueron, aunque entendemos sus razones, los
echamos de menos, un abrazo y no dejen que el tiempo diluya los lazos que hemos
creado.
Hasta otra ruta.
Fonchi

