

Nuestro viaje al Raid de
Atacama en Enero del 2002, nos dejo con sentimientos encontrados.
Vivimos y sufrimos el Raid, hoy nadie nos puede contar cuentos y por otro
lado descubrimos la especial belleza del norte de Chile y sus largas y
semi-solitarias playas. Este ultimo encanto, nos motivo a plantearnos
unas vacaciones en alguna de estas solitarias playas de la III Región.

El 2004 fue el verano en que
logramos juntar 4 familias Trepatrac y una magnifica familia invitada, para
concretar las vacaciones tan ansiadas.
Partimos el sábado 31 de
Enero rumbo al norte, con una completa carga de pertrechos para pasar una
semana en pleno borde de mar sin mas recursos que los que pudiésemos cargar
en nuestros 4x4.
El plan consistía en avanzar
hasta Huentelauquen (comer empanadas) y seguir hasta La Serena para dormir
en cabañas esa noche. Los 2 Monteros y la camioneta Nissan
llegaron a destino a eso de las 21:00 hrs. y luego de una reponedora once y
una agradable conversación, nos fuimos a dormir para descansar y poder
iniciar temprano la jornada que nos llevaría a destino.
El 1 de Febrero la caravana
partió rumbo a Vallenar, donde llenamos nuestros estanques de bencina y
bidones de agua.
El siguiente punto sería Huasco, localidad a partir de la cual comenzaríamos
a avanzar por el borde costero. A eso de las 16:00hrs ya
estábamos avanzando por la ruta costera, un excelente camino que permite
recorrer las maravillosas playas de Huasco y sus alrededores. La ruta
mantiene sus condiciones hasta llegar a Carrizal Bajo.
Luego de este punto el camino
se aleja de la costa, se pone mas áspero y en algunos tramos se torna
estrecho, trabado y lento.
A la altura de la Caleta
Totoral Bajo nos volvimos a acercar a la costa, seguimos hasta Caleta
Pajonal, Playa del medio y por ultimo nuestro destino del día: Bahía Salada.
Finalmente, y luego de recibir alguna indicaciones de Don Rene, el cuidador
de la planta de cultivo de Ostiones de bahía salada, llegamos e instalamos
campamento en el lado norte de la bahía.
Temprano en la mañana, ya
podíamos disfrutar los frutos del largo viaje con una vista de hermosas
playas de arena blanca, agua cristalina color turquesa. No
obstante, queríamos seguir viaje hasta encontrar la tan ansiada playa
solitaria.
Era necesario moverse a
Copiapó para contactar al resto de la caravana que se nos uniría en la
madrugada del Martes, por lo que un grupo de nosotros partió rumbo a Copiapó
y de paso reviso las alternativas de playas existentes hacia el norte,
ubicando la Playa de Los piures, a unos pocos kilómetros al norte de
barranquillas, donde se estableció el campamento final.

Playa Los Piures es sin duda
un lugar fantástico, donde el visitante puede disfrutar de arenas blancas,
aguas transparente, suave oleaje y por sobre todo, tranquilidad.


Sin duda serán memorables las piruetas para ir al baño,
lavar la loza con agua de mar, las panzadas de piures, machas y erizos, los
cocimientos de pescado, el queso de la Sandrita, los mariscadores que solo
lograron insolarse y ser atacados por enormes cangrejos, los ostiones que
nunca comimos, la sandia del Fonchi y la Moni, la SandBoard del doc
propulsada por un Montero 97, el affaire del Pepito y la Stefany, los
fréjoles con huevos, las coronitas, la marea alta, don Hugo, nuestro nuevo
sobrino: Juan Pablo, y por supuesto: No manches buey!!





Pero no todo es maravilla.
La zona en general presenta gran cantidad de papeles, botellas y desechos de
otros visitantes Algo para tomar en cuenta es preocuparse de manejar
nuestros desechos evitando empeorar la situación.
Finalmente y al cabo de una
semana, los Monteros, la Nissan, El Trooper y el Hyundai Santa Fe de
nuestros amigos Mexicanos, iniciamos el regreso a Santiago, poniendo así
termino a nuestras vacaciones 2004 que sin duda permanecerán en nuestros
recuerdos por muchos años mas.
¿Y el Jeepeo?
..¿Que es Jeepeo?
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