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Nos reunimos a las 8:30 en la Shell. Esta
vez acudieron al llamado, Pancho en la nueva Mitsubishi TD, Fernado
y GianFranco en el Montero 3.8, Eduardo en la
Monstruosa LUV y Fonchi, junto a su Navegante el Doc, en
el Montero gris.

La alegría desbordaba a estos trepas. El viaje a la costa fue muy rápido, había
que probar las capacidades de las maquinas en carreteras,
en cuestas, en túneles, no falto motivo para estimular los briosos caballos.
Al llevar el pedal al fondo ni se pensó en las
ultimas alzas de los precios del combustible.
En la costa, el día era impensable para estas alturas del año, el sol nos
permitió disfrutar de un cielo azul y de un mar del mismo tono solo
perturbado por la espuma producida al reventar las olas contra las rocas.
Así alrededor de las 10:30 estábamos bajando el aire e internándonos al campo
dunar. Que delicia fue sentir esas maquinas superando las trepadas,
enfrentando imperturbables los ángulos más agudos y traspasando cuchillos
con una confianza creciente. La cara de los jeeperos era digna de un
comercial de kodak.
En todo este recorrido el Doc fue perfeccionando su rol de navegante y logrando
el control del GPS, esto nos permitió un avanzar continuo
y seguro.

Cuando eran cerca de las 12:30 alcanzamos el hito de las tres trepadas, donde
nuevamente se dio rienda suelta a los corceles, cada piloto fue
conociendo las capacidades de su vehículo y perfeccionando la
coordinación maquina hombre. Ahí fue donde tuvimos la oportunidad de
intercambiar choferes y observar las maravillas del
avance tecnológico.
Responsablemente, a pesar de que las dunas nos invitaban a continuar el
jolgorio, se resolvió regresar a pesar tal de cumplir con los compromisos
adquiridos, así nuevamente el navegante ilumino la ruta y rápidamente a
pesar de que en partes se escogió rutas trabadas alcanzamos la salida.
Solo quedaba inflar neumáticos y reponer energías con una empanadita para
emprender el regreso a la capital.
En síntesis, o raya para la suma como dice Gargui, disfrutamos de la
pasión que nos une jeepear, conversar, comer, etc. Se demuestra que con
un poco de ganas podemos atender a nuestra pasión sin abandonar nuestros
deberes urbanos y familiares.
Linares.... no desesperes los trepas .... Volveremos !!!!
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