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El Verano del 2004 nos dejo con gusto a poco.
Ya en Marzo se escucharon las primeras voces de que deberíamos volver.
Para algunos de nosotros no era claro que pudiéramos o quisiéramos, sin embargo,
los meses de trabajo fueron dando la razón a aquellos visionarios que vieron en
el Verano 2005 la gran posibilidad de volver a las playas de la Región de
Atacama. Las playas que se ubican al norte de Barranquillas
eran nuestro destino. Durante cinco meses previos preparamos todos
los detalles. Las mentes brillantes de algunos Trepas cranearon todo tipo
de artefactos y artilugios que facilitaran nuestra ida, permanencia y feliz
retorno de tan alejado destino. Los días de Diciembre y Enero
vieron aparecer baños, toldos, carros, generadores y uno que otro invento mas.
Los últimos días de Enero se hicieron eternos hasta que llegado el 28 pudimos
partir apenas salimos del trabajo.

Eran las
22:30 de Viernes 28 de Enero y ya nos encontrábamos todos reunidos en la Shell
de la Ruta 5 Norte. Las próximas 12 horas serían agotadoras, puesto
que manejaríamos durante toda la noche para llegar en un solo viaje a Copiapó e
inmediatamente continuaríamos hasta Barranquilla para luego internarnos por el
borde costero hasta la playa que habíamos elegido como campamento.
El viaje fue duro y agotador, las Battery, Dark
Dog y Red Bull hicieron nata entre los choferes en busca de un manejo mas seguro
y así luego de mas de 12 horas de manejo llegamos a destino: El Doc
en el Montero, Gargui en la Hilux, Raúl en la Santa Fe, Fonchi en el Vampiro
(Montero), Juan Pablo en la Carens (4x2) y Manolo en la D-21.
Levantar el campamento nos tomo todo el día y
dejamos el baño para el día siguiente. El lugar exacto donde montamos las
carpas no fue el mas adecuado, el terreno duro y muy expuesto al viento nos hizo
sufrir al punto de desarmarnos un par de carpas y los toldos de la cocina.
Estos problemas, el viento Sur y la sabiduría
Trepa acuño un nuevo lema: Lo que no te mata ... te fortalece.
Si no me creen, pregúntenle a Raúl quien luego de casi perder la carpa, fue
violentamente despertado por una ola que quería recordarle que estaba muy cerca
de la orilla del mar.
El pescador del sector nos dijo..el viento se
acaba mañana... y así fue, el viento se acabo, el cielo azul y el sol abrasador
fueron nuestro compañeros por el resto de las vacaciones.
Nuestros días de descanso comenzaban temprano.
Para algunos con una buena caminata, para otros un rato de mar capeando olas
cual cabros chicos y arenándose las partes intimas, otros simplemente se
refregaban la cara con un pañito y se lavaban los dientes para no despertar
sospechas. Luego las actividades comunitarias tales como lavar loza, poner
botellas en el mar para que se mantengan frescas, cavar hoyos para el baño,
armar y desarmar carpas, preparar almuerzos... aahhh! los almuerzos...
como no recordar las Tortillitas de los Murgia o los porotitos de los Melo...
mmmm! La verdad es que todos estuvieron muy buenos.. pero estos
tuvieron N pega y quedaron espectaculares.
Las tardes eran para leer, dormir, bañarse,
conversar y arrancarse con la iñora pa'la playa del fondo a tirar.. piedritas al
mar..
Las noches eran para un aperitivo, una buena
fogata, para conocer a los nuevos integrantes, Ah! y pa'esconder el trago
de los adolescentes (que cada años son mas) que chupaban mas que orilla de
playa... u'ta los cabros deshidratados estos...
Los artilugios tales como el baño, el generador,
los alargadores, el karaoke y la bolsa para enfriar las cervezas funcionaron
bastante bien y nos permitieron disfrutar las vacaciones sin echar de menos las
comodidades de nuestra vida cotidiana.
Del regreso, solo puedo contar que lo hicimos sin
contratiempos salvo por un cambio de planes de ultima hora que nos impidió
quedarnos en la serena y nos obligo a manejar directo a Santiago.
Un gran saludo a todos los Trepas aperrados que
participaron de estas vacaciones y que con su compañía y alegría hicieron
realidad los días de las que seguramente serán una de las mejores y mas
recordadas Vacaciones de nuestras vidas.
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