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Eran las 8:00 AM del sábado 9 de Junio, y
por la radio se escuchaba el llamado impaciente de gargamel, al que uno a
uno, se fueron uniendo el resto de los Trepatrac y sus familias, en el
transcurso se descubrió que algunos no llevaban traje de baño para las
termas, que otros no habían desayunado y que el director es el que vive
más lejos. Ya todos reunidos, partimos en caravana por el camino a
San José de Maipo en busca de pan amasado para el choripan, el paisaje
mostraba árboles desojados, un río con menos caudal que otras veces y
cada cierto rato se dejaba ver la magnifica montaña nevada .
En el camino atravesamos el tradicional
túnel, otrora destinado al caballo de fierro, buscando en el costado
calabozos para saludar con la bocina al dragón de la mitología Biagini -
Quiñones, ya incorporado al rito de la familia Trepatrac.
Ya pasado el reten de San Gabriel, el
polvoriento camino exigió guardar distancia, pues los lamentos de
Gargamel se escuchaban con frecuencia. Al ascender, la falta de oxigeno
comenzó a frustrar a los ansiosos pilotos que impotentes sentían la
perdida de fuerza de sus motores. Era pasado el mediodía, cuando llegamos
a ver el imponente embalse con sus colores intensos, nos detuvimos algunos
minutos a observar el salto inquieto de los peces.
Pronto empezaron a aparecer los primeros
manchones de hielo y nieve sobre el camino, se conectó la tracción, se
bajó el aire y se retomo la ruta. Al poco andar, la nieve sobre el camino
exigió buscar rutas alternativas y la dificultad aumentaba con el
ascenso, el primero en requerir asistencia fue la araña blanca, que quedo
sumergido en un charco luego que el hielo cediera, así seguimos avanzando
abriendo camino, ayudándonos unos a otros, las señoras mostraron sus
habilidades al volante dejando orgullosos a sus consortes.
Sin embargo, el manto blanco que cubría el
paisaje nos impidió alcanzar la meta, !será para la próxima porque los
Trepatrac mantienen el desafío de bañarse en las Termas del Plomo.,
queda en nuestros registros que a las 13:48 alcanzamos la altura máxima
de este viaje 2.800 m aprox. La tarde se cerró con un rico
asado al disco, donde el chef Biagini se lució y se degustó un tinto del
valle de Curico, el descenso incorporó una que otro jugarreta entre los
afluentes del embalse y una trepada intensa.
Algunos videos
(Real Player): Fernando,
Gargamel
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